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¿Conoces el origen del aparador?

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Una pieza estrella dentro de los conjuntos para salones son los aparadores. Ya sea un mueble independiente o uno a juego con el resto del mobiliario, el aparador se ha convertido en un imprescindible que además de ser muy práctico por su capacidad de almacenaje, tiene un importante fin decorativo. ¿Estás pensando comprar un aparador para tu salón? Pues aquí te contamos algunas curiosidades de esta pieza de mobiliario.

¿Cuál es su origen?

Cuando se trata de conocer el origen de las distintas piezas de mobiliario existen múltiples versiones. Pero una de las que más fuerza adquiere cuando hablamos del origen del aparador es que este mueble originalmente se encontraba en las cocinas.

Su aparición se remonta a la Edad Media y, en ese momento, su misión en las casas de campo era la de almacenar las harinas y las levaduras que se utilizaban para la elaboración de pan. Además, su superficie se utilizaba para amasar la mezcla que posteriormente se guardaba en otra balda de su interior hasta que llegara el momento de meterla al horno y obtener un pan casero.

En definitiva, un espacio fresco y seco para almacenar estos ingredientes, una superficie en la que trabajar con ellos y lugar para guardar después la masa elaborada.

En un primer momento, el aparador era más propio de las casas de campo, sobre todo de casas humildes que no tenían muchos recursos y en las que se almacenaban ingredientes básicos que garantizaran la alimentación de la familia.

¿Cuándo pasa a ser una pieza presente en todo tipo de hogares?

Y nos hacemos otra pregunta: ¿y además a estar ubicada principalmente en comedores y salones? Pues todo apunta a que esta evolución viene de la mano de los ingleses, cuyas familias más adineradas comenzaron a utilizarlos para exhibir la vajilla. Estos dressoir medievales ingleses eran una especie de tocadores que, por oposición a los que utilizaban las clases más pobres para guardar alimentos, estos se usaban para mostrar el poderío de la familia, especialmente en cuanto a vajilla y cubertería se refiere.

Los aparadores pasaron entonces a tener más tamaño y a estar ubicados en comedores y también en salones. Algunos se aproximan a las llamadas alacenas al ser más altos y con más espacio de vitrina pero la mayoría guardan un formato similar con las lógicas diferencias de estilo y ornamentación.

¿Quieres comprar un aparador para tu salón?

Hoy en día es un mueble decorativo pero también funcional. Puede estar compuesto por puertas, cajones y compartimentos abiertos para contener todo tipo de objetos: desde platos, vasos y cubiertos a otros totalmente opuestos como libros, discos u otros objetos que una familia quiera guardar.

La superficie suele utilizarse con fines decorativos y colocar sobre ella objetos de diferente tipo, desde jarrones a esculturas.

Podemos encontrar aparadores elaborados con todo tipo de materiales, desde madera a lacados. Los estilos, de igual modo, pueden responder a todo tipo, desde diseños más clásicos hasta los más modernos y minimalistas.

También pueden ser muebles apoyados en el suelo o bien colgados en la pared como los aparadores Canoil que puedes encontrar en nuestra tienda de muebles de salón en Parla. Son aparadores a juego con el resto de piezas modulares del salón y en los que se suelen combinar frontales de madera con lacados en blanco u otros tonos neutro que embellecen el salón a la vez que constituyen un espacio de almacenaje.

Muebles Canoil - Aparadores

Si estás interesado en comprar un aparador para el salón de tu vivienda, no dejes de venir a vernos y conocer la gran variedad de modelos disponibles en Muebles Vázquez.

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